Sobre el escritor.

Todos tenemos pensamientos, pero jamás serán iguales los tuyos a los míos, podrán ser parecidos pero jamás iguales, se que todos tenemos gustos diferentes pero me es fascinante observar a los demás para saber sus gustos también me gusta demostrar lo que se o mas que eso dejar que las personas lean mis pensamientos ya que el escribir para mi es sencillo, fácil, es por eso que demuestro mis emociones a través de estas líneas. By: Saraa L. Morgan

sábado, 18 de julio de 2015

Jaz, no pises la mierda dos veces.

Era una tarde muy tranquila, Jaz se encontraba sentada en el malecón esperando a que llegará Carlos, su novio, ella estaba muy emocionada porque por fin pasarían la tarde juntos luego de muchos días de no verse por cuestiones laborales, Jaz no solo estaba emocionada de verlo, sino que tenía que contarle que había sido aceptada en la escuela de escritura más famosa y que estaba lista para comenzar a trabajar en su propio libro y dejara las historias atrás, luego de unos minutos de retraso por fin apareció Carlos.
Jaz corrió hacía él y lo abrazo con mucha ternura, le dio un beso y luego lo volvió a abrazar, Carlos estaba algo apático y no estaba cómodo con lo que estaba sucediendo, pero Jaz estaba tan emocionada que no se percató de lo que sucedía, caminaron hacía una banca cercana, Jaz no dejaba de hablar con respecto a lo mucho que lo había extrañado, de cómo le había ido en el trabajo, de su cita en el doctor y justo cuando iba a comenzar con la noticia sobre la escuela Carlos la interrumpió.
-Jaz, escucha, hay algo que quiero decirte.
Jaz se quedó callada, y al ver el rostro de Carlos, su actitud cambio, logró ver el cambio de su novio, pensó que quizás sería algo con respecto a su familia o que quizás lo habían corrido del trabajo, ella se sintió muy egoísta de atacar a Carlos con tantas palabras y de no haber notado lo mal que se veía.
-¿Qué sucede Carlos?, ¿Todo está bien mi amor?
Carlos soltó las manos de Jaz que previamente había tomado, se levantó de la banca, caminó un poco, puso sus manos en la cabeza y luego bruscamente regresó, se sentó y miró a Jaz.
-Jaz, tengo tiempo que quiero decirte esto, pero no encontraba las palabras correctas, este tiempo que no nos hemos visto, descubrí que no existen las palabras para decirlo de una manera que no dañé, así que solo lo diré como es, Jaz, estoy saliendo con otra mujer, la conocí hace un par de meses, hemos salido, al principio no era nada, solo casualmente me invitaba al cine, o íbamos a comer a la hora del lonche, es amiga de un amigo del trabajo y la conocí en su fiesta de cumpleaños a la que no pudiste ir, todo paso muy rápido Jaz, no sé, somos tan parecidos, creí que se estaba volviendo una amiga, nos reímos de muchas cosas, pasamos horas hablando de estupideces, ella no es como tú, yo me enamoré de ti por ser diferente, porque te gusta leer y porque eres hermosa, para mí lo eres, pero ella, no lo sé, comencé a ir a su casa, le gusta ver ese tipo de películas que a ti no, le gusta cierto tipo de música que a ti no te agrada y a mi si, podemos disfrutar muchas cosas, hemos ido a todos los restaurantes que a ti no te gustan y que yo siempre había querido ir, Jaz, no te sientas mal, esto no es tu culpa, yo solo no sé qué hacer, quiero estar contigo porque te amo, pero esta chica me está volviendo loco.
Jaz se quedó callada por un tiempo, comenzó a recordar todas las cosas que sus amigos le habían dicho, que era un cretino hipócrita, que le estaba poniendo los cuernos, que él solo la utilizaba para tener sexo, que él no la amaba, todas esas cosas que Jaz se había negado a aceptar, todas esas cosas por las cuales se alejó de sus amigos.
-Jaz, dime algo, dime qué opinas al respecto, dime que va a pasar con nosotros, ¿puedes seguir estando conmigo?, te amo, tu y yo estamos destinados a estar juntos, ya lo veras, en algún momento tu y yo nos vamos a casar y tendremos todo lo que siempre hemos querido. Por favor, dime algo.
Jaz, se había negado a continuar escuchando, solo se quedó mirando a lo lejos, tratando de no mostrar debilidad, tratando de no demostrar que le estaba partiendo el alma y que la estaba haciendo sentir la mujer más miserable del mundo, porque ella había entregado todo a Carlos, no solo su amor, Jaz lo había hecho todo, y aunque muchas cosas no eran perfectas y aun que sabía que había fallado en muchas otras y que no había entregado lo suficiente como en el sexo, por ejemplo, Jaz era nueva en eso, de repente salía su lado agresivo y sexy, pero no estaba segura de cómo hacerlo y ella sabía que Carlos simplemente no se quedaba conforme, pero ella no podía hacer nada, más que intentar complacerlo y no sabía hasta qué grado podía continuar con la farsa.
-Jaz, necesito mi espacio, me voy a ir y en un tiempo volveré a ti, porque eres el amor de mi vida.
Carlos se levantó y se fue, Jaz quería correr tras él y decirle que no importaba, que ella haría lo posible por mantenerlo a su lado por volverlo a enamorar, que ella no estaba molesta por lo que él le había hecho, sin embargo, se quedó quieta, mirando las olas del mar, como iba y venían, escuchando el sonido de las gaviotas, simplemente sin decir nada.
Pasaron unas horas, Jaz parecía estar en otro universo, cuando de pronto una lagrima corrió por su mejilla, tomo aire, se levantó y camino en sentido contrario a Carlos y con la frente en alto se dispuso a nunca volver a entregar el corazón a un hombre.

Esa fue la última vez que Jaz hablo con Carlos, él la visitó en varias ocasiones, seguía mintiéndole con respecto a que ella era el único amor de su vida, que solo la amaba a ella y que lo que había entre la otra chica y él era solo amistad, pero Jaz no le dirigía la palabra, ella sabía perfectamente que era el amor de su vida, y que la otra mujer solo era un juguete sexual, un capricho del culo, sabía que ella era solo una aventura, una de esas amistades temporales, sabía que Carlos se iba a aburrir y un día se daría cuenta de que se había equivocado, pero lo que Carlos ignoraba era que Jaz no iba a volver nunca más a su lado, porque Jaz estaba cansada de tantas mentiras, porque ella no era una niña caprichosa, ella sabía el valor que tenía como mujer y que volver a caer en los brazos de Carlos, sería como pisar el pedazo de mierda dos veces. 

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